El bosque petrificado


Cuando un árbol muere su madera se pudre, se resquebraja y su poderoso tronco cae irremediablemente al suelo.

Pero este tronco lleva muerto más de mil años. Los mismos años que hace que una pequeña duna de arena ganó la primera batalla a la riada anual de la época de lluvias. Y desde ese primer año la duna ha seguido creciendo. Y el agua ya nunca inunda el lecho de este viejo valle.

Y con tanta sequía la madera ni se pudre ni es atacada por insectos y termitas, solo el viento y la arena se funden con ella y la endurecen hasta llegar a hacerla de piedra.

La sequía extrema que acabó con la vida de este árbol es también la responsable de su perpetuación.
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Horas y días de luz


Algunos de los pequeños y profundos placeres que proporcionan las escapadas a la Naturaleza vienen de la contemplación de amaneceres y atardeceres; de apreciar el sutil cambio lunar con el paso de los días y de las noches; y de observar y reconocer la estación del año por el manto de los campos y el color del follaje.

Todo esto se pierde cuando vives en la ciudad. Por eso el otoño en la ciudad es más triste. Y por eso, cuando llega el otoño, la llamada de la Naturaleza me resuena a gritos en la cabeza.

Y necesito cambiar días sin luz por días con luz.


Perderse en el bosque

¿Qué tienes que hacer si te pierdes en un bosque en Islandia?
La respuesta es sencilla si conoces un poco la isla, ¡ponerte de pie!.
Y es que en Islandia no hay bosques.
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Tengo una memoria pésima para los chistes pero esta graciosa anécdota que cuentan los propios islandeses se me quedó grabada a fuego. En ocasiones, el simple gesto de ponerse de pie o de dar un paso atrás, permite analizar y solucionar los problemas de una forma tan sencilla que puede llegar a parecer absurda, como el propio chiste.

La boda

No sé qué me llamó más la atención, si el alegre grupo de jóvenes que cantaba, saltaba, gritaba y bailaba alrededor de los novios; o la solemnidad de las damas de honor dando sombra a la pareja con sus paraguas; o el semblante extremadamente serio, e incluso lloroso, de los novios recorriendo la calle principal de la pequeña aldea.
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Solemnidad, alegría y tristeza. La familia, los amigos y los novios.

Las dos horas de cualquier vídeo de boda condensadas en un solo momento.
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Instintos básicos


"Todo depende de qué tienes más, si miedo o hambre."
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Esta fue la contestación que me dio un cubano al preguntarle qué es lo que hacía que la gente se arriesgara a morir en el mar intentando llegar a la costa de Estados Unidos.
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Miedo y Hambre: o cuando la supervivencia obliga a arriesgar la supervivencia...
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Highlights

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Highlighting-the-sea,
highlighting-the-earth,
high-light-in-the-sky.
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Viajo y ...


Viajo y aprendo y admiro y me maravillo y me empapo y comprendo y valoro y me entusiasmo y me entristezco y rejuvenezco y envejezco y juzgo y me juzgo y sueño y escapo y vuelo y ...

Unos minutos antes

Subió al coche atropelladamente. A pesar del temblor de sus manos consiguió echar el seguro. En su cara se agolpaban el miedo y el horror que habían recorrido su cuerpo dejándolo completamente paralizado. Ni una palabra, ni un movimiento, nada. Luego apareció ese gesto de interrogación en sus ojos. Seguía sin hablar. Pasaron unos interminables minutos, o quizás fueran sólo unos segundos. Acaban de matar a un hombre, terminó diciendo. Y rompió a llorar.
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Sólo unos minutos antes todavía nada había ocurrido.
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Sense and Sensibility (and Subjectivity)

Hay señales que nos pasan desapercibidas, las vemos pero no las vemos, no las tenemos en cuenta, no nos parecen señales. 
Pero llega un día en el que cobran sentido y entonces te sorprende haberlas pasado por alto durante tanto tiempo o en tantas ocasiones. Ese día descubres otro aspecto de una historia pasada, o contemplas un paisaje de una forma nueva, desde otro ángulo, o con otra mirada.

Y todo adquiere otro sentido 
y te das cuenta de la subjetividad de los sentidos 
y de los sentimientos.
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La libertad del valiente

"Quienes son capaces de renunciar a la libertad esencial 
a cambio de una pequeña seguridad transitoria, 
no son merecedores ni de la libertad ni de la seguridad." 
Benjamin Franklin.

¡Qué gran verdad!.  Sólo los valientes son realmente libres. Creo que la euforia y la energía que acompañan a un momento de valentía se deben precisamente a esa sensación de libertad que te hace capaz de superar el miedo al fracaso.
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Te lo ruego: ¡Tente nube!

"Tente nube, tente tú,
que más puede Dios que tú."

Si pasáis por Fresno de la Vega un 31 de Enero y escucháis un incesante doblar de campanas, más de tres horas dura el ruego, quizás tengáis la suerte de poder uniros a su plegaria relevando a alguno de los campaneros. Y, mientras lo hacéis, pensad que la oración que dirigen las campanas es seguida por sus más de 700 habitantes implorando al tiempo: "Tente nube, tente tú, que más puede Dios que tú", para que cesen las lluvias y poder entrar en los campos para su siembra. 
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De piedra, pero una ola

A veces encontramos cobijo en refugios aparentemente sólidos, como esta gruta de piedra, sin reparar en que algún día se pueden desmoronar. Sólo es cuestión de tiempo. Como una ola en el mar, pero más lento. Y para darnos cuenta basta con mirar alrededor y ver que, en algún momento, ya se produjo un derrumbamiento.

Escultores invisibles

Contemplando estas enormes rocas en una tarde soleada y tranquila me resulta imposible entender que exista ninguna fuerza natural capaz de esculpirlas de una forma tan precisa y espectacular. 
Viento, agua, sal, frío, calor y 200 millones de años han sido necesarios para poder contemplar hoy esta maravilla. Eso dicen los carteles informativos, ... y supongo que tendré que creérmelo, ... aunque me cueste.

Las piedras de los arrepentidos

Para los Anangu el Uluru es un lugar sagrado. Y muy sagrado, porque en él todavía están vivas las señales que dejaron los creadores del mundo durante el Dreamtime y donde, todavía hoy, habitan sus espíritus.  
Los Anangu viven en completa armonía con la naturaleza, se alimentan de lo que ésta les proporciona en cada lugar y en cada estación, son nómadas, no cultivan, no acaparan, confían en que la tierra proveerá lo necesario en el lugar y forma que considere oportuno. 
No creen que la tierra les pertenezca, sino todo lo contrario, piensan que son ellos los que pertenecen a la tierra. Su compromiso con ella es tan fuerte que se sienten responsables de su cuidado. Y con ese único ánimo reclamaron al Gobierno Australiano poder volver a las tierras que habitaron sus antepasados, para poder cuidarlas de la forma en que se les ha enseñado generación tras generación, durante más de 40.000 años, a través de canciones, rituales y dibujos. 
Por eso piden al hombre blanco que respete estos lugares como ellos los respetan, y piden a los visitantes que no escalen el monolito, que lo que realmente deben hacer es "escuchar a todas las cosas" y, por supuesto, que no toquen ni se lleven nada de este lugar tan especial para ellos.  
Es imposible saber cuantos turistas se han llevado como recuerdo una piedra de Uluru, lo que sí se puede saber es cuántos la han devuelto. En el centro de visitantes hay recopiladas cientos de cartas que acompañaban a cientos de piedras de visitantes arrepentidos de habérselas llevado y que, convencidos de que eran portadoras de desgracia, devolvían a su origen pidiendo perdón por ello y esperando que ese gesto cambiase su suerte.

Mira alrededor y aprende

"This is Aboriginal land and you are welcome. 
Look around and learn, in order to understand aboriginal people 
and also understand that aboriginal culture is strong and alive" 
Nellie Petterson, traditional owner.

"Esto es Tierra Aborigen y eres bienvenido.
Mira alrededor y aprende para entender a la gente aborigen y 
 entender también que la cultura aborigen es fuerte y está viva"

"Durante decenas de miles de años Uluru (Ayers Rock) y Kata Tjuta (Montes Olga) eran tierra aborigen. La gente No-Aborigen (Piranpa) nos apartó a los Anangu a una reserva fuera del Parque Nacional. Durante los años que no pudimos controlar nuestra tierra, nuestros lugares sagrados no fueron cuidados adecuadamente. No pudimos cuidar la tierra de la forma en que nuestros antepasados nos enseñaron a hacerlo.
Después de muchos años de duro trabajo y negociaciones, en 1985, el Gobernador de Australia nos devolvió la propiedad de Uluru y Kata Tjuta. (...) Desde entonces trabajamos juntos en la protección y conservación de estas tierras. Un aspecto fundamental de la gestión del parque es mantener la ley tradicional para que nos guíe. Intentamos hacerlo sin desatender los intereses de la gente No-Anangu en nuestras tierras.
No siempre es fácil. Entendemos que visitantes y gente de negocios quieran usar el parque. También nosotros tenemos la responsabilidad de proteger el medio ambiente del parque y a nuestra gente. Queremos que los visitantes aprendan de nuestra tierra y nuestra cultura y que tengan una visita feliz y segura."

Extraído de la guía para visitantes del Parque Nacional Uluru-Kata Tjuta.

Lugar de encuentro



Los vuelos de regreso siempre son diferentes a los de ida: están cargados de nostalgia prematura, de cansancio y, a la vez, de una reconfortante satisfacción. 

Estaba sobrevolando los Monegros, mi viaje a Australia estaba terminando al mismo tiempo que estaba terminando uno de los libros que me llevé: "Boomerang: viaje al corazón de Australia" de Xavier Moret.  En su última página cuenta la creencia de que si te llevas un boomerang de Australia algún día volverás. 

Un escalofrío recorrió mi cuerpo al acordarme del boomerang que tengo colgado en el pasillo de mi casa. Yo había vuelto. Había vuelto porque había dejado varias cuentas pendientes: Ayers Rock, ese monolito perdido en el centro de Australia; el Outback, o ese desierto de meditación y encuentro con uno mismo y con la naturaleza; y la cultura aborigen, que tanto me atraía desde hacía tiempo. 

Y todo ello se encuentra en Ayers Rock, o lo que es lo mismo, en Uluru, que en la lengua aborigen significa lugar de encuentro.

Fiddle I dee


Sabiendo Peter mi afición a la canción tradicional escocesa, durante un viaje a la costa oeste de Escocia, me enseñó esta  sencilla canción: 

Fiddle I dee (What shall I do)

Fiddle I dee with a herring's head?
Fiddle I dee with a herring's head?
I'll make it into loafs of bread

Herring's head - Loafs of bread
and all the manner of things.

Of all the fish that swim in the sea 
the herring is the one for me.
Sing fadlalay,
sing fadlalay,
sing fadlalaydelayde.

En cada estrofa se iba haciendo la misma pregunta con las diferentes partes del cuerpo del arenque, que inmediatamente pasaban al estribillo haciéndolo cada vez más largo y difícil de recordar.

Herring's head - loafs of bread
Herring's eyes - puddings and pies
Herring's fins - needles and pins
Herring's back - sailor called Jack
Herring's tail - ship we all sail
(y muchas más partes que ya no recuerdo)
and all the manner of things.

Of all the fish that swim in the sea 
the herring is the one for me.
Sing fadlalay,
sing fadlalay,
sing fadlalaydelayde.


En mis conocimientos, en mis canciones, te llevo conmigo.

The low road


"Oh! ye'll take the high road and
I'll take the low road,
And I'll be in Scotland afore ye;
But me and my true love 
Will never meet again
On the bonnie, bonnie banks of Loch Lomond" 
(Old Scots Song)

Sometimes teacher,
sometimes father,
sometimes friend,
sometimes mate.
Thanks, for being sometimes all at a time.

A mi querido profesor Peter R. English, in memóriam.

Perder para ganar

Hay batallas de las que nunca se sale victorioso, independientemente de que se puedan ganar o no, porque exigen un desgaste personal del que tardas tanto en recuperarte que te convierten en una víctima más de la batalla. O mejor dicho: no en una víctima más sino en la más triste de las víctimas, porque son tus propias acciones ofensivas-defensivas las que te van deteriorando hasta el punto de no llegar a reconocerte en tus propios actos. Puede ser un deterioro tan profundo o tan prolongado que puedes tardar años en recuperarte y aún así, con las heridas ya curadas, es difícil perdonarte el daño que te has hecho a ti mismo y el tiempo que has perdido cicatrizando. Por eso creo que hay que saber alejarse de ciertas batallas y de ciertas personas y saber rendirse antes de que te acaben o te acabes destruyendo. A veces, retirarse a tiempo de una batalla es una gran victoria. 

De morado y plata

Había imaginado muchas veces cómo sería ver el cambio de colores de Uluru en la puesta de sol: ese rápido pero a la vez sutil virar del naranja al rojo, luego al rosa, después al morado y finalmente al negro. Y muchas más veces conforme el viaje iba tomando forma y se acercaba el momento. Pero esta vez Uluru no interpretó la obra de siempre, esa para la que yo había sacado mi entrada con tanta ilusión 18.000 kilómetros antes y 8 años atrás.
Llovía, y el atardecer se perdía en un horizonte difuminado por nubes grises. Llovía y el agua lavaba las laderas de Uluru con el respeto de estar tocando un lugar sagrado. Llovía y pequeños riachuelos iban recorriendo sus faldas rellenando las innumerables pozas que hay excavadas en la roca . Llovía y salió el sol, sólo unos instantes, pero los suficientes para grabar en mi retina la imagen que yo me llevaría de Uluru: ni la de las fotos robadas a otros viajeros, ni la de las postales, ni la de los documentales... sino la de un Uluru vestido de morado y plata para mí. Llovía y ¡no podía estar más guapo!.

Mis queridos tesoros


No todos los objetos son inertes, desde luego que no. Hay objetos que llenamos de recuerdos, historias y sentimientos que pasan a ser tesoros. Atesoran y amplifican todas las sensaciones que les transmitimos cuando nos apropiamos de ellos. Tesoros que guardamos con el mismo respeto con el que los hemos recogido, y su mirada es tan profunda y devuelve tantas sensaciones que, a veces, es necesario encerrarlos en pequeños cofres.
La mirada que devuelven esos pequeños y queridos tesoros es la mirada más dulce de los recuerdos, y cuanto más los protegemos más intensa se vuelve su mirada.
No creo que los tesoros sean solo propiedad de la infancia y, si es así, quizás ésta sea una forma de atesorar mi propia infancia. Lo cierto es que yo sigo guardando pequeños cofres con pedacitos de mis viajes y que me encanta abrirlos de vez en cuando... igual que me encanta ver a una niña creando sus propios tesoros...

Una roca en el desierto

Lo peor de sentirte traicionado viene cuando, después de desmoronarte, sientes que te rehaces en una persona peor de lo que eras antes: más desconfiada, más distante, más dura... Por eso la sensación de fracaso es doble: por la persona perdida y por tu propio desmedro.

Forat de Os Diaples

Podemos mirar a través o mirar hacia el interior de la montaña,
sólo depende del forat que elijamos.

A veces

A veces, las nubes crean sombras que embellecen el paisaje.
A veces.

Ajetreo en la ¿colonia?

Seguramente es uno de los lugares más pestilentes de Namibia, es realmente insoportable. Después de 15 minutos de aclimatación el hedor sigue siendo terrible, pero el espectáculo que tienes ante los ojos ayuda a distraer la pituitaria. Más de 100.000 leones marinos llegan a esta colonia entre Noviembre y Diciembre para parir a sus cachorros y aparearse nuevamente, ¡y la actividad es frenética!. Mientras las hembras se adentran en la arena para parir y amamantar a sus crías, los machos dominantes vigilan y rugen desde la orilla de la playa a los que estudian desde las aguas el momento de arrebatarles a las hembras. Todos desempeñando el papel que les corresponde en una ¿colonia? perfectamente ¿des?organizada.

¡Quiero ser más ANIMAL!

No me canso de observar el comportamiento de los animales: son tan humanos a veces... o mejor dicho: somos tan engreídos los humanos...
Esta pareja de marmotas no estaba tomando el sol encima de una roca, estaba vigilando y protegiendo el juego de sus crías. Qué comportamiento tan humano ¿verdad?. Y cómo nos conmovemos con ese documental en el que una manada de gacelas adopta a la cría que ha perdido a su madre...
Cuanto más noble es el comportamiento humano más se parece al comportamiento animal. Nos sentimos seres superiores pero somos más animales de lo que nos creemos... ¡Afortunadamente!

Kilauea

Uno de esos mejores viajes, de los que me alimentan.

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Gaviotas en el Pirineo

Vi una en Formigal hace más de veinte años, en aquel momento me pareció curioso y hasta me hizo gracia.-¡Vaya! ... parece que esa gaviota anda un poco despistada ...-
Años después, en Aberdeen, me acostumbré a verlas robando comida de las bolsas de basura, en los portales de las casas. Ahora no me sorprendo al verlas en cualquier vertedero de cualquier gran ciudad y a cualquier distancia del mar.
Lamentablemente, encontrarte con una de ellas ya no significa que la costa está cerca, y ya no me hace gracia ver una gaviota "despistada" a cientos de kilómetros de la playa.
Cuando tomé esta imagen me pareció a la vez bella y extraña, pero sobretodo tristemente simbólica.

Sorprendente altiplano

Lagunas-planicies-volcanes-salares-geiseres-flamencos.
Así es el altiplano, encuentro y equilibrio de extremos
:
nieve y fuego,
llanos y montañas,
humedales y desiertos,
temperaturas extremas,
paisajes vivos entre paisajes inertes.
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Meeting point


Otra noche sin beber

Estaban inquietas, algo las acechaba desde la oscuridad. Aunque parezca increíble, su cuello es demasiado corto y necesitan abrir mucho sus patas delanteras para poder llegar al agua y beber, una posición que las hace extremadamente vulnerables. Después de varias horas las jirafas decidieron alejarse, sin ni siquiera intentarlo.
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Majestuosas

Por fin Las Torres del Paine!!!
Había soñado tantas veces con estar aquí...
que ni el fuerte viento consiguió despertarme
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A cámara lenta

No fue ni su coqueta cara,
ni sus cuidadas pestañas,
ni su largo cuello,
ni su increíble estampado,
ni su graciosa forma de agacharse a beber
lo que más me sorprendió,
sino su maravillosa carrera
a - c - á - m - a - r - a - l - e - n - t - a
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El sonido de la hierba...

No me atrevía ni a respirar para no molestarlas, y aún me parece escuchar el crujido de la hierba al arrancarla
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Dibujando las dunas

Mirando
a lo lejos parece
que sólo el viento dibuja
la silueta de las dunas pero,
si miras con detenimiento, descubres
un ejército de pequeños graffiteros afanados en decorarlas
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Mi Edad de Piedra

Ante fuerzas sobrenaturales como ésta yo también haría sacrificios a los dioses para intentar calmar su ira
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Colores imposibles

Muchas veces, contemplando algún cielo imposible, pienso
que un pintor capaz de plasmar esos colores
sería tachado de colorista.
Esto mismo pensé al asomarme a esta laguna colorada.
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Yoga en el altiplano

A casi 5.000 metros de altitud la respiración ya no es un acto reflejo. Cada inspiración requiere un esfuerzo y una concentración que acaban llevándote a una increíble fusión con el paisaje: meditación en estado puro.
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Cosechas mimadas

¡Qué preciado el fruto de estos centímetros de tierra robados a la montaña! El esfuerzo del hombre en sintonía con el de la naturaleza
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Cultura perdida

En la mirada de aquel peruano había un reproche que intenté despejar racionalmente, yo no estaba aquí hace 500 años, le dije también con la mirada, pero al sentir la tristeza de su corazón por la cultura perdida consiguió avergonzarme de la mía.
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Y me volvió a sorprender...

Cuando me despido de un lugar lo hago con el convencimiento de que no volveré: el mundo es demasiado grande y las oportunidades de viajar limitadas.
Pero este morenazo bien merecía la excepción.
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Porque zoy ezpañola...

Y tú ¿Por qué hablaz azí?
Me preguntó Franca, una niña de 6 años de San Pedro de Atacama
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Como una madre...

Sólo sal y más sal, nada más.
Y sin embargo no puedo explicar
la fuerza que desprendía esta inmensa llanura sin vida.
Quizás sea porque devuelve toda la luz que recibe
sin quedarse nada para ella...
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Tebenquiche

Tebenquiche, aguas de los Andes filtradas hasta el Salar de Atacama
para regalarnos este rincón perdido en medio del desierto.
Agua y sal saturándose
... y aliñándome ;-)
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En vano...

Cuanto . . más .. poderosa .. es .. la
fortaleza. , .. ............más gruesas
y altas sus.................murallas., y
pequeños ........ .... ....sus .vanos ,
más . necesito . asomarme . a . ellos
.

¿Desierto?

Estábamos en medio del desierto
y no sé quién se sorprendió más al encontrarnos,
si el pajarillo o yo.
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Dancers in the sky

The Northern Ligths of Old Aberdeen
mean home sweet home to me...
No pude verlas entonces y 13 años después,
muy lejos ya de Aberdeen,
lo primero que me vino a la mente fue esta canción.
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Tres en raya

Jugamos durante un buen rato,
nos reimos, conectamos, ...
¿hablamos? sí, con las manos, con los ojos,
con los gestos, con las risas...
Imposible recordar su nombre,
pero no olvidaré nuestra conversación.
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Príncipes de la sabana

Este grupo de jóvenes leones
todavía dormía cuando nos acercamos.
Mientras los veía bostezar y desperezarse
creí escuchar el ronroneo de Cloti
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¿Dormido?

Eso dicen,
pero, cuando la niebla dejó de arroparle,
vimos la cama tan revuelta
que nos fuimos sin hacer demasiado ruido,
no fuera a despertarse...
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Tormenta de hielo

Cuando el hielo se rompe
es como si el cielo mismo se rompiera con él:
el mismo rugido del trueno,
el mismo temblor,
la misma fuerza.
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¿A la deriva?

¡Imposible!,
demasiado seguro y desafiante...
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Al amanecer

Las
Dunas
del . desierto
cambiaban de color ante
nuestros ojos todavía dormidos:
del rojo dorado de los primeros instantes
al increíble Rojo Namibia de minutos después
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In the Delta, Delta, Delta

El mokoro se deslizaba suavemente entre papiros y nenúfares
envolviéndonos de una inquietante tranquilidad...
... in the delta, delta, delta.
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